Perek 4, Mishná 21

 

 

Rabí Elazar HaKapar dice: la envidia, la ambición y la búsqueda del honor, sacan a la persona del mundo.

 

Rabí Elazar Hakapar fue un Taná de la quinta y última generación. Adquirió su conocimiento de Torá en el Bet Midrash de Rabí Yehudá Hanasí. El significado exacto de HaKapar es incierto; podría indicar que era originario de Chipre, o quizás denote una ocupación de negocios relacionada con asfalto o goma. En su juventud residió en Lida, y el Talmud frecuentemente agrega a su nombre el título: “Be Rab”, Rashí comenta que este calificativo indica una personalidad grande y notable, o tal vez significa ser el hijo de un destacado erudito. Se desconocen otros datos de su vida privada, excepto que tuvo un hijo llamado Eliezer, quien probablemente sería el Sabio Talmúdico conocido como Bar Kapará. Además, fue maestro de Rabí Yehoshúa Ben Leví, quien vivía en Lida y luego se convirtió en un gran estudioso de su generación. Tenía un sobrino llamado Jiyá, conocido por su agradable voz.[1]

 

Durante su época, el estudio y la honra de la Torá comenzaron a florecer en Babel, lo que lo llevó a afirmar que, eventualmente, después del destierro, todas las sinagogas y casas de estudio serían restablecidas en la tierra de Israel. Se le cita con poca frecuencia en la Mishná, pero más a menudo en el Talmud y en obras del Midrash, tanto sobre temas Halájicos como Hagádicos.

 

El autor de la Mishná vivía y profesaba lo que plasmó en su máxima, e incluso encontramos otra metáfora que exhorta a existir en paz con todo y con todos los que se encuentran a su alrededor, pues esto denota humildad, y esta es la fuente de todas las bendiciones: No seas como el dintel, que la mano de una persona no puede llegar a tocarla. Ni tampoco seas como la barra superior, que es donde los artistas graban los rostros [mostrando altivez]. Ni como la barra central, que lastima las piernas [que golpean contra ella]. Más bien, sé cómo el umbral inferior, que todos lo pisotean, pero, incluso si el inmueble finalmente es destruido, ese espacio permanece en su lugar. [2] Cabe mencionar que su nombre se encontró en Galilea escrito en un dintel que data del período Mishnáico. Si bien no podemos estar seguros, quizás se trata de la puerta de su residencia.

 

En esta Mishná se estudian tres atributos que alejan al hombre del placer de vivir en este mundo en paz y en armonía con todo su entorno. La envidia es el fruto de la codicia, pero también del orgullo y del odio al prójimo. El que vive atormentado por cualquiera de estos sentimientos, no podrá disfrutar de lo que posee. Vivirá obsesionado por lo que tienen los demás, aunque sepa que nunca podrá adquirirlo. Todo aquel que se deja arrastrar y dominar por la ambición de poseer la gloria y los honores que poseen los demás, solamente conseguirá frustración y tristeza, pues invertirá su energía y tiempo persiguiendo algo que nunca conseguirá, pues esos honores no fueron diseñados para él.

 

La envidia, la codicia y la ambición, han sido el talón de Aquiles del ser humano; la persona consumida por los celos, guiada por la pasión o cualquier sed de honores, consumirán literalmente su felicidad, y por consiguiente, precipitarán una muerte prematura. Son muchos los pasajes que confirman este punto de vista. Por ejemplo: con respecto a la envidia, está escrito: Un corazón suave es la vida de la carne, pero la envidia es la putrefacción de los huesos.[3] No hay nada más dañino para la salud que la envidia. Una persona celosa de los demás, estará constantemente frustrada e insatisfecha, todos serán ante él una amenaza a su estima y bienestar, piensa que otros están gozando de aquello que él anhela y merece poseer. Si alguno de estos deseos le es negado, todo lo demás que posee le parecerá que no vale nada, y este malestar lo irá dañando física y anímicamente, y entonces se precipitará inevitablemente hacia las enfermedades, además odiará a quienes se encuentran cerca de él, y se disociará de la comunidad a la que pertenece.

 

Lo mismo sucede con el hombre cuya ambición le exige cada vez más honores y más gloria. El menor golpe infligido a lo que él denomina su "honor", lo corroe y lo enferma. Y aunque el sujeto no persiga el enaltecimiento, el simple hecho de poseerlo, también puede ser un causal de muerte prematura; una prueba de esto lo aprendemos de Yosef, quien regresó su alma al Creador antes que todos sus hermanos, debido a que, desde pequeño, denotaba un aire de superioridad ante ellos.[4] La arrogancia es la fuente de todas las cualidades negativas. Quien posee la mala cualidad de la sed de honor, debe saber que toda su vida espiritual corre serio peligro. Sus buenas cualidades no tendrán base para sustentarse. Es como una planta seca en el desierto que se quebrará con el mínimo viento. Apenas sienta que su honor está en riesgo, hará cualquier cosa con tal de protegerlo. Incluso podría llegar a renegar de los mandamientos de la Torá, con tal de mantener intacta su gloria.[5]

 

Hoy, la situación de nuestra nación es bastante complicada, urge la unión de todos los miembros que la conformamos. El secreto y el fundamento de la existencia de Israel es la unidad, y esto se consigue cuando existe un orden claro, cuando cada uno conoce su lugar, su tarea y además reconoce y respeta a quienes son más grandes o diferentes a él. No todos podemos ser afines, es sano y natural que haya diferencia de opiniones, pero en lugar de que exista rivalidad entre unos y otros, si cada uno reconoce su lugar y respeta a su prójimo, incluso si no mantiene las mismas costumbres (no hablamos de aquellos que se salen del marco de nuestra sagrada Torá). Cuando cada persona reconoce su lugar y se alegra por el honor de su prójimo, entonces reinará en el pueblo la unión y nos elevamos todos juntos. Esta es la única garantía de la subsistencia del pueblo de Israel.

 

Las cualidades mencionadas en la Mishná pueden ser utilizadas también de un modo positivo. Por ejemplo, aunque los celos son despreciables, nuestros sabios dicen: Los celos de los eruditos incrementa la sabiduría,[6] pues esto estimulará el deseo por aprender; mientras cada estudiante se esfuerce por aventajar, crecerá y se fortalecerá la actividad creativa. Envidiar la alegría y serenidad que a otro le produce el estudio sagrado, el cumplimiento pleno de las Mitzvot, solo puede producir un anhelo a emular a quienes lo practican como debe ser. La ambición bien encaminada suele ser muy motivadora para crecer y para realizar las metas, y este sentimiento es, por cierto bastante bueno, especialmente en el servicio del Señor, como dijo el Rey David: Mi alma anhela, verdaderamente desfallece por el atrio del Eterno.[7] Y para alcanzar honor, uno puede honrar a otros como fue mencionado en la primera Mishná de este capítulo. Así, todo depende de la decisión del hombre en cuanto a cómo dirigirá las cualidades que recibió en el nacimiento. A esto se refirió Rabí Eliezer cuando dijo: Si el hombre sabe utilizar estas tres oportunidades apropiadamente,[8] lo sacarán, en la hora destinada, de este mundo y lo llevarán triunfante hacia el Mundo por Venir. Pero, si les da rienda suelta y se deja convencer por el Instinto Maligno, entonces lo sacarán de este Mundo, y también del disfrute Eterno. © Musarito semanal.    by Elias E. Askenazi

 

 

“La envidia, la ambición y la búsqueda del honor, sacan a la persona… de su propio mundo”.[9]

 

 

 

 

 

[1] Pesiktá Rabatí 25:1

 

[2] Abot de Rabí Natán 26:6

 

[3] Mishlé 14:30.

 

[4] Berajot 55a.

 

[5] Ver el triste desenlace de Yerobám Ben Nebat en Melajim I 33.

 

[6] Babá Batrá 21a.

 

[7] Tehilim 84:3.

 

[8] Ver Rambam, Hiljot Deot, final del Pérek II.

 

[9] Rab Jaim Volkin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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