Perek 4, Mishná 2

 

 

Dijo Ben Azai: Sé presto para una Mitzvá [un mandamiento] leve como para uno grave, y huye de la transgresión, pues una buena acción atrae otra buena acción, y una transgresión atrae otra transgresión; porque la recompensa de un mandamiento es otro mandamiento, y la del pecado es otro pecado.

 

Shimón Ben Azai fue colega de Ben Zomá y, como él, ocupó un lugar en la categoría de discípulos notables, incluso el Talmud certifica que, a pesar de su juventud, al igual que su colega, fueron calificados para emitir decisiones Halájicas.[1] Los Sabios que lo conocieron parecían admirarlo más que nada por su piedad y bondad; solían decir: "Quien vea a Ben Azai en sueños, tendrá mucha facilidad para obtener el atributo de la compasión y el fervor.[2]

 

Su lugar de residencia era la ciudad de Tiberia, donde tenía muchos alumnos.[3] Sin embargo, se mudó a Yavne, donde se encontraba la más prestigiosa academia rabínica, era la ciudad donde se refugiaron los judíos después de la destrucción del Bet HaMikdash, además de ser la sede del Sanhedrín (la suprema corte de justicia) y la autoridad máxima en términos de ley judía. Relata el Talmud como Ben Azai fue admitido en la institución: “Fui aceptado por los setenta y dos Sabios del Gran Tribunal, en el día en el que Rabí Elazar Ben Azariá fue nombrado Nasí en Yavné”.[4] Estudió un tiempo con Rabí Yehoshúa Ben Janania,[5] también fue discípulo de Rabí Tarfón y Rabí Yehoshúa, pero la mayoría de su saber lo adquirió de Rabí Akibá. Valoraba tanto a su maestro, que cuando una vez escuchó la respuesta triunfal de su mentor sobre quienes lo disputaban, dijo con tristeza: "Pobre de tí, Ben Azai, que no serviste a Rabí Akibá".[6] Incluso cuando Ben Azai llegó a ser uno de los más grandes sabios de su generación, seguía reconociendo la grandeza de su mentor, diciendo: "El intelecto de los Sabios me parece tan exiguo como la cáscara de un ajo, a excepción del de Rabí Akibá.[7]

 

Sus colegas más cercanos fueron Rabí Yosi Hagalilí y Ben Zomá. Hilel enseñó el precepto Bíblico de: Amarás a tu prójimo como a ti mismo,[8] como el fundamento de la Torá Escrita, un tema que Rabí Akibá enfatizó después del fallecimiento de 24,000 de sus alumnos. Los Rishonim preguntan: ¿Cómo una persona puede querer a otro como a si mismo? Esto es algo muy difícil de conseguir, ya que la persona fue creada con la naturaleza de amarse a sí mismo. Ben Azai no discute el principio de su mentor, solo que agrega que el principio respecto a la relación del hombre con los demás se basa también en el versículo: Este es el libro de las generaciones de Adam. El día que creó el Eterno al hombre, a semejanza del Eterno lo hizo.[9] La Torá nos viene a enseñar que debemos reconocer que todo ser humano fue creado a imagen del Señor, y tenemos una misión que cumplir durante nuestra estadía en este mundo. Rabí Akibá exhorta a amar al que es como nosotros. Quiere decir, es amarnos a nosotros mismos, pero en la figura de otro. En cambio, Ben Azai nos exhorta a reconocer que todos somos parte de la misión que el Todopoderoso confirió a la humanidad, y por ende, cuando hago un bien a otro, es como si estuviera haciéndolo para mí.[10]

 

Ben Azai estaba en estrecha relación con los líderes de la escuela de Yavne. El día en el que Rabí Elazar Ben Azariá fue elegido presidente en lugar de Rabán Gamliel II, Ben Azai resolvió que los libros Kohélet y Shir HaShirim eran tan sagrados como el resto de las Escrituras, cerrando así oficialmente la colección de escritos bíblicos.[11]

 

Sus opiniones se citan a menudo en casi todo el Talmud, tan fuerte era su sed por el estudio de la Torá, y su amor por la misma era tan grande, que no quería interrumpir su estudio ni siquiera para formar una familia, y así dejó para los demás el cumplimiento del primer mandamiento de la Torá, que asegura la continua población del mundo. Murió como resultado de "entrar en el huerto" y buscar demasiada iluminación mística, dijeron nuestros Sabios: "Al morir Ben Azai, el ansia [por estudiar la Torá] dejó de existir"[12]

 

Relata el Midrash[13] que en cierta ocasión Ben Azai estaba sentado y estudiando mientras lenguas de fuego ardían a su alrededor. Fueron y le dijeron a Rabí Akibá, el maestro fue hacia él y le dijo: “Escuché que estabas disertando y el fuego ardía a tu alrededor'. Le respondió afirmativamente. Rabí Akibá preguntó: “¿Quizás estabas inmerso en temas esotéricos?”. Él le respondió: “No, solamente estaba rimando e hilvanando asuntos de la Torá, desde la Torá hasta los Profetas, y desde los Profetas hasta los Escritos, y los asuntos me venían tan claros a mi mente como cuando fueron dados por primera vez en el Sinaí. ¿Acaso en esa ocasión no fueron entregados con fuego?[14] © Musarito semanal.    by Elias E. Askenazi

 

 

 

“No han de levantarse monumentos a los piadosos; sus acciones son sus monumentos”.[15]

 

 

 

 

 

 

 

[1] Horayot 2b.

 

[2] Berajot 57b.

 

[3] Ver Eruvín 29:1; Kidushín 20a.

 

[4] Zebajim 11b.

 

[5] Ver Yomá 25a; Taanit 26a.

 

[6] Nedarim 74b.

 

[7] Bejorot 58a.

 

[8] Vayikrá 19:18.

 

[9] Bereishit 5:1.

 

[10] Sifrá Kedoshim 2, 4:12; ver el Malbim.

 

[11] Yadaim 3.5.

 

[12] Sotá 49a.

 

[13] Shir HaShirim Rabá 1:10.

 

[14] Ver Debarim 4:11.

 

[15] Yerushalmí, Shekalim 2.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© 2014. Musarito Semanal. Todos los derechos reservados.