Perek 3, Mishná 18, continuación…

 

 

Rabbí Eliezer Ben Jismá solía decir: “Los nidos y los comienzos de la separación menstrual son leyes esenciales. Los ciclos y las Gematriot son una sazón para la sabiduría”.

 

Con esta Mishná concluimos el tercer Pérek del tratado. Rabí Eliezer Ben Jismá expresa que los preceptos referentes a las ofrendas de aves y a las leyes de la mujer Nidá, son como “el cuerpo de la Halajá”, quiere decir: son Leyes básicas, esenciales de la Torá Oral, mientras que los estudios de astronomía y de la Guematriá (un método de interpretación de nombres, palabras y frases hebreas que resultan de la suma del valor numérico de cada una de las letras), son como un aperitivo de la sabiduría, en cambio, las leyes de los periodos de la mujer y de los sacrificios son bastante profundas y requieren de un exhaustivo análisis.[1]

 

Los nidos, se refiere a los Korbanot (ofrendas, sacrificios) de aves,[2] existe un tratado completo titulado Kinim, donde trata algunos preceptos de gran envergadura, por ejemplo: si dos aves que se tenían asignadas, cada una con intención distinta, una obligatoria, y la otra voluntaria, y éstas accidentalmente se mezclaron con otras aves que estaban atrapadas dentro de una red o de un palomar. Otro caso que podría darse, es el de una ofrenda de elevación (Olá) cuyo servicio es realizado en la parte superior del Altar, y además, se quemaba completamente. Antes de acercar al ave, ésta se mezcló con otra que fue acercada por un penitente en señal de absolución (Jatat) y cuyo servicio es realizado en la parte inferior del Altar. ¿Cómo se procede en un caso así? el propósito de un sacrificio es el de proporcionar al hombre una expiación, una salida que acompañe al arrepentimiento de sus errores, y al momento de acercar al animal, debe ofrecerlo con la intención debida para cumplir con su cometido.

 

Los comienzos de la separación se refieren a las Leyes de la impureza ritual de la mujer, se debe llevar un conteo preciso entre cada ciclo menstrual. Este tratado fue titulado Nidá, es importante este estudio por que también analiza los distintos tipos de flujos, las condiciones y detalles que señala la Torá acerca de la forma en la que se lleva a cabo el proceso de revisión y purificación de la mujer después de cada periodo.[3]

 

A Rabí Eliezer Ben Jismá le atraía la astronomía, pues con esta se servía para el cálculo del calendario y de las estaciones. El otro método es la Gematriá, cabe mencionar que proviene de la misma raíz de la palabra griega geometría, que es la rama de la ciencia que estudia los números y sus aplicaciones.[4] Según el Meiri, Rabí Eliezer, dominaba las matemáticas, y la astronomía, (ver comentario anterior), no obstante, él consideró estas ciencias como los entremeses de la Torá, quiere decir, así como los postres, guarniciones o entremeses y aperitivos pueden ser servidos tanto antes, durante, o incluso después del plato principal de una comida, sin embargo, no son imprescindibles, pues pueden abrir el apetito, más no llenan ni nutren al comensal; esto mismo aplica a las ciencias que mencionamos, aunque no dejan de ser importantes para la vida práctica, así también en lo que se refiere a las historias, parábolas y demás enseñanzas, las cuales son agradables y entretenidas; no queremos decir que no son importantes, pues también son parte integral de la Torá, pero no te quedes allí, utilízalas como instrumento auxiliar para tu estudio, porque lo principal está en lo práctico y en la profundidad del estudio de la Torá.

 

 

 

El Taná quiso proporcionar una guía para el estudiante. Lo primero que una persona debe aprender es Torá. Las dos áreas del aprendizaje (Kinim y Nidá) son solo ejemplos representativos de los temas que son más difíciles de entender. Primero, una persona debe aprender Torá tan bien que sea capaz de estudiar y entender incluso los tratados mencionados, y será después que haya dominado incluso en estos temas, podrá entonces explorar todo lo demás.

 

Otra opinión dice que, a pesar de que aparentemente está diciendo verdades claras (como la astronomía y la Gematriá) y a la vez trajo preceptos profundos, vio necesario traer ambos ejemplos, porque es común que la gente se equivoque y transforme lo principal en secundario y viceversa. Quiere decir, sin disminuir el valor que tiene el estudio de la Gematriá, de este método se aprenden incluso Halajot, como por ejemplo en una de las Leyes correspondiente al Nazír. Por otro lado, tenemos el estudio del Musar y la Hagadá, que generalmente son más atractivos para la mayoría de las personas, (por la facilidad y lo entretenido que son). En cambio, estudiar Talmud y la Halajá conlleva un esfuerzo mayor y no todos están dispuestos a invertir la energía, la dedicación, la constancia y el empeño que se requiere para entender los conceptos que dejaron nuestros Sabios plasmados en los libros sagrados.

 

El Késef Mishne dice que uno podría pensar que, las Halajot de las aves que se mencionaron, conlleva un análisis profundo, o las cuentas y la indagación del tamaño, el color y demás detalles de las leyes de Nidá, podrían parecer cosas muy complicadas o habrá quienes digan: ¿para qué tengo que estudiar tanto y tanto detalle, que los Jajamim las estudien y me digan claro y conciso que es lo que tengo que hacer? nos viene a enseñar que, todos tenemos que estudiar  toda la Torá con todas sus leyes, interpretaciones, pues todo en conjunto forma el cuerpo de la Torá.

 

El Midrash Shemuel  explica que el Taná nos presentó dos Halajot: las Leyes concernientes a las palomas, a los sacrificios que lastimosamente hoy no aplican debido a que no tenemos el Bet Hamikdash para acercarlas. Por otro lado nos trajo las leyes de Nidá, las cuales continúan siendo vigentes en nuestros tiempos. Uno podía pensar que, lo que puedo cumplir hoy, bien vale la pena estudiarlo, pero lo que no puedo ejercer ¿para qué estudiarlo? Rabí Eliezer Ben Jismá vivió después de la destrucción del Bet Hamikdash, él trajo Halajot que ya no aplicaban en sus días y también otras que si aplicaban en su tiempo, estas y estas son parte integral de la Torá, y por ende deben estudiarse en todos los tiempos. © Musarito semanal.    by Elias E. Askenazi

 

 

 

“Al fin y al cabo, cuando ya se consideró todo, a Dios hay que temer y a sus Mitzvot hay que cuidar. Pues ésa es toda la obligación de la persona”.[5]

 

 

 

 

 

 

 

[1] Ver Rashí

 

[2] Debarim 22:6.

 

[3] Rabí Ovadiá de Bartenura.

 

[4] Tosafot Yom Tob.

 

[5] Kohélet 12:13.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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